¿Te conoces? ¿Sabes hacia dónde vas?. MaMá OriEnta


Antes de ponerte en marcha con la búsqueda de empleo, párate y piensa ¿me conozco?

La situación no es muy buena y eso lleva a que pases por etapas de desmotivación, pesimismo, desesperación… pero el estar así no va a ayudarte a salir de esta situación. 

En esta época, donde las ofertas de empleo escasean, es posible que tengas que ampliar tu selección pero siempre encaminada a los objetivos que te marcaste en un principio.

Antes de elaborar el curriculum y la carta de presentación, tienes que tener muy claro cuál es tu perfil, qué competencias tienes y cuáles debes de desarrollar para poder desarrollarte profesionalmente en el campo deseado, y qué impedimentos te puedes encontrar. 

Algunas de las preguntas que son indispensables para tener claro cuál es el camino que quieres emprender son: ¿Cuáles son mis puntos fuertes y débiles?, ¿Cómo soy?, ¿Qué soy capaz de hacer?, ¿Qué trabajos me agradan?

En el día a día, sin reflexión previa, todos/as ponemos en práctica nuestras habilidades, nos damos cuenta de nuestras limitaciones y procuramos hacer lo necesario para superarlas. Sin embargo, en un periodo inactivos/as y con la presión de encontrar un trabajo lo antes posible, no es fácil traducir lo que sabemos hacer y lo que somos. Pero al final, las respuestas van apareciendo cada vez con más claridad. Solo hace falta sentarse con uno/a mismo/a, armarse de paciencia y un poco de tranquilidad.

El hecho de tomarte un tiempo para analizar tus capacidades personales, te puede ser de gran utilidad para conocerte a ti mismo/a (aptitudes, habilidades, intereses, ambiciones, limitaciones). También debes pensar en cómo juzgas el éxito en tu vida o qué te motiva a trabajar. Todo ello, te dará respuestas sobre cuál es tu objetivo profesional. 

Al hacer el balance entre lo que tienes y lo que pide el mercado de trabajo, tan erróneo es sobrevalorarte como quedarte corto/a. 

Si no estás seguro/a de haber sido todo lo objetivo/a posible, recurre a la opinión de amistades, familia, compañeros y compañeras, gente que te conozca a fondo, una o varias personas que conozcan las diferentes facetas que entran en juego en la construcción de tu perfil profesional. No sólo cuenta la experiencia profesional y formativa, también entran en juego las habilidades que hemos adquirido, desarrollado y demostrado en nuestra esfera familiar y social. Así quizás te resulte más fácil realizar un balance profesional verdaderamente justo contigo mismo/a.


Da igual el punto en el que te encuentres, lo que sí tienes que tener presente es hacia dónde vas RT 


Y tú, ¿tienes claro hacia dónde vas?



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